SAKKAKU

Sakkaku de Kike Balenzategui

Sakkaku ha dejado de ser una ilusión (óptica) para ser un espejismo en salas. 

Este proyecto nació con esta frase de Minor White citada en su libro “El ojo y la mente de la cámara”: Lo que el hombre ve, lo que el hombre encuentra es tan artístico como lo que el hombre hace. A esta frase se unió el hallazgo cerca del pamplonés parque de Yamaguchi de unas losas con unas estructuras que a mí me recordaban paisajes japoneses pintados con la técnica sumi-e. Y finalmente entró en juego, nunca mejor dicho, Joan Foncuberta con su exposición “Camouflages” en el MUN. Estas tres patas sostienen Sakkaku. Posteriormente unas cuantas horas buscando dendritas de manganeso en rocas areniscas y encontrándolas en Barañain, Pamplona, Tiebas, Puente la Reina, Mutilva, Ansoain, Zarautz, Hondarribia, Vera, Alicante, Huelva, La Orotava…

Con la ayuda del Centro de Arte Contemporáneo de Huarte, al concederme la beca Ekoiztu a la producción, pude lanzarme a imprimir Sakkaku en papel washi, algo que llevó su materialización al nivel que la obra necesitaba. La entrada en juego de la música, del video, del incienso, de los suisekis y de los bonsáis han completado los detalles del proyecto dándole una gran coherencia sensorial. Más que hacia una exposición ha ido hacia una experiencia.

El Centro Cultural Tafalla Kulturgunea acogió en marzo, dentro de la programación de la «Primavera fotográfica 2023» organizada por el Colectivo Fotográfico Higuera Argazki Elkartea, la puesta de largo de este proyecto. Un gran cubo blanco con un «túnel del amor», como algunos amigos lo bautizaron, fue testigo de la presentación de una exposición que se había estado fraguando durante 7 años.

En agosto «la Fotográfica», la Sociedad Fotográfica de Gipuzkoa, de Donosti, recogió el testigo y programó Sakkaku en una versión más reducida que en Tafalla debido a las dimensiones de la sala. La experiencia guipuzkoana fue muy satisfactoria.

Y finalmente la Sala de Mixtos de la Ciudadela de Pamplona, del 28 de septiembre al 19 de noviembre, ha acogido una versión mejorada del proyecto. La distribución de la sala en dos naves, blanca y negra como el ying y el yang, y una cuidada puesta en escena ha sido lo que ha sacado lo mejor del proyecto. Piezas nuevas y cajas de luz para algunas ya vistas han dado una nueva visión de la muestra. Una afluencia de 4.595 personas en los casi dos meses y mis buenas sensaciones me hacen pensar que esta aventura merece la pena.

Tengo que agradecer mucho a muchas  entidades tras las que hay grandes profesionales: Colectivo Fotográfico Higuera Argazki Elkartea, Ayuntamiento de Tafalla, Atxu, Sociedad Fotográfica Gipuzkoana, Alicia y Rosa, Ayuntamiento de Pamplona/Iruña, Javier, Global Servicios Culturales, Mikel, Pablo, Deku, Centro Huarte – Uharte Centroa. Y también a muchas personas como Alicia Mines, Roberto R. Antúnez, Jorge Molinero, Ibon Azpilikueta, Nerea Alejos y Jesús Caso, mis colegas de Punto de Catástrofe, todas las personas que habéis pasado por alguna de las salas, las que habéis comprado alguna de mis obras y las que vais a comprar.

En enero de 2024 Sakkaku vuelve a viajar… pero eso será otra aventura. Os espero.

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