TRAINSPHOTTING (#5Renton)

Trainsphotting - Dani Sánchez

Elige vivir de la fotografía. Elige un campo. Elige una disciplina. Elige un nombre comercial. Elige un estudio grande que te cagas. Elige cámaras, objetivos, equipos de iluminación y disparadores electrónicos.

Elige bodas, bautizos y actos sociales. Elige cubrir eventos deportivos. Elige fotografiar pisos piloto. Elige la fotografía de producto. Elige maleta con ruedas y mochila a juego. Elige pagar a plazos tus ópticas caras en una amplia gama de putas focales. Elige comuniones y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte frente al ordenador a procesar y editar miles de fotos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura.

Elige pudrirte de viejo trabajando, con el equipo encima, con unas tarifas miserables a las que te obligan los fotógrafos aficionados que contraofertan para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige vivir de la fotografía.

¿Pero por qué iba yo a querer hacer algo así?

Yo elegí no elegir esa fotografía. Yo elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. Quién necesita razones cuando tienes conceptos.

Acumular fotografía tras fotografía, extenderlas sobre una superficie y elegirlas con una gota de concepto, después juntarlas en un archivo o coserlas con una cuerda y vuelta a empezar, seguir igual, levantarse, salir, andar, fotografiar, procesar, editar, preguntar a la gente, lanzándonos con anhelo en pos del día en que un visionado vaya bien, porque no importa cuánto concepto acumules o cuánto fotografíes, nunca tienes suficiente, no importa la frecuencia con la que salgas a fotografiar y a enseñar tu trabajo, siempre tienes que levantarte y volverlo a hacer todo otra vez.

La gente se cree que esto no es más que matojos y piedras y pájaros muertos y toda esa mierda de sábanas arrugadas y caras ocultas que no hay que olvidar, pero lo que olvidan es el placer que supone. De lo contrario no lo haríamos. Después de todo no somos gilipollas, joder. Bueno, al menos no tan gilipollas. Coge el mejor raw que hayas obtenido, multiplícalo por mil y ni siquiera andarás cerca.

Cuando estás inmerso en un proyecto personal tienes una única preocupación: el concepto. Y cuando lo terminas de pronto tienes que preocuparte de un montón de otras mierdas:

– No tengo dinero: No puedo renovar el equipo.

– Tengo dinero: Me lo gasto en fotolibros.

– No consigo una expo: No expongo.

– Tengo una expo: Demasiado agobio.

Tienes que preocuparte de las facturas, de los likes, de ese puta convocatoria de beca que nunca ganas, de los crowfunding ajenos y de todas las cosas que en realidad no te importan cuando estás auténtica y sinceramente enganchado al concepto.

El único inconveniente, o al menos el mayor inconveniente, es que tienes que aguantar a todo tipo de capullos diciéndote: ¡Jamás estropearía mi portafolio con esa mierda! ¡Todo es puta divagación egocéntrica, no jodas! ¡Es desperdiciar tu cámara, tío, disparar en raw para sacar esa mierda! ¡Las oportunidades que has tenido, hijo! ¡La has cagado tirándote a las vías con ese fotolibro!

De vez en cuando, incluso yo, he pronunciado las palabras mágicas: ¡Nunca más, tío, me quito del rollo artístico! ¡He terminado con esta mierda!

¡Esta vez lo haré bien, voy a llegar hasta el final! ¡Desengancharme para siempre!

– Mark Renton (Conceptómano)

DISCLAIMER:

  • Recreación recontextualizada de varios textos de la película Trainspotting.
  • Léase con sentido crítico, irónico, paródico, humorístico o como se prefiera, lo importante es que se lea con Lust for life de Iggy Pop sonando a todo trapo.
  • Si no has visto la película y estás en edad de haber recibido tu pauta completa de vacunación antes de agosto, no sé a qué esperas. En el vídeo de este enlace podrás escuchar uno de los monólogos en los que está basado. https://www.youtube.com/watch?v=bxfW7QJuuoU
  • Como recreación que es, se ha intentado respetar y mantener el tono y el lenguaje empleado en los textos originales.
  • Si a pesar de todo lo anterior te has sentido ofendido por el lenguaje empleado o el contenido del mismo, un recuerdo: el derecho a no ser ofendido no existe.

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