La caja

LA CAJA

¿Quién no tiene una caja con fotografías?
La caja - Marta Contin
Fotografía: Marta Contin
Hace ya muchos años me encomendé la misión de ordenar e intentar clasificar la caja de fotos de mis padres. Un objeto que contenía recuerdos propios y de otras vidas. Ese fue casi casi mi primer contacto con la fotografía, no tanto con el acto fotográfico del que ya era usuaria habitual.

En esta caja encontré historias de personas, historias de momentos o simplemente historias. Intentar descubrir quién es esta persona de la imagen, en qué fecha pudo ser hecha esta otra, quién la pudo hacer, qué relación existe o existió entre unas y otros, todas estas cuestiones trataron de ser contestadas aunque a veces se mezclaban los recuerdos y no siempre fue posible aclarar esas dudas. Descubrir las respuestas de estas cuestiones derivaba habitualmente,y no sé por qué, en anécdotas de tintes alegres, humorísticos, en sentimientos y sensaciones que transportaban a un estado de cierta melancolía amable. Así que siempre que preguntaba sobre tal o cual foto tenía la sensación de que amanecía una sonrisa. De alguna manera estas charlas me hacían sentir partícipe de lo ocurrido a sabiendas de que en muchas ocasiones ni siquiera había conocido a los protagonistas.

Una caja de fotos de la familia es un mundo encantado y encantador.

¿Quién no ha visto una caja así?

Hace unos años, cuando falleció mi abuela, tuve la suerte de poderme quedar con la suya. Esta vez con la pena de no tener disponible la persona a la que preguntar referencias, aunque la verdad es que en más de una ocasión ya nos habíamos sentado juntas para hablar de las personas, los lugares y los recuerdos guardados. Hace ocho años que se fue y todavía de vez en cuando me siento y buceo en sus fotografías, esto me hace sentirla cerca.

¿Quién no ha respirado en una caja así?

Cuando alguien la abre son irreprimibles las ganas de mirar juntos y compartir recuerdos, 
¿te acuerdas? 
¿y te acuerdas de esto?
qué chulo aquello!
mira mira esta! 
jo, qué divertido! 
ayyyy que chiquiticos... 
Y el clásico... si parece que fue ayer!

En esta era de tanto compulsivo consumo fotográfico, los álbumes creados de forma automática, los móviles, tabletas y ordenadores parece que están haciendo el papel de estas cajas.

¿Quién no tiene un soporte así?
La caja - Marta Contin
Fotografía: Marta Contin

Pensar y reflexionar en todo esto viene al hilo del comienzo de la lectura del libro La Furia de las Imágenes de Joan Fontcuberta. Este libro ha hecho que piense en el papel actual de esta práctica masiva y acumulativa como algo sin mucho sentido, y sin gran recorrido. El consumismo puro y duro, lo efímero de las imágenes, lo vacío de lo que no pretende perdurar. Entiendo la Fotografia de otra manera, entiendo la Fotografía más en el contexto de esa caja que permite tocar, mirar, oler, coger, esas instantáneas que nos trasladan a un momento o a una compañía, a un recuerdo propio o a un lugar, a una mirada curiosa o furiosa, a una visión cruda poética o crítica de adónde hemos llegado. Por ahora el concepto y sentido de este objeto me atrae más, me resulta más convincente, percibo que tiene un propósito, no solo ser algo para mostrarse fugazmente, ser olvidado casi al momento y desaparecer.

Una caja de zapatos o de galletas, de hojalata, de cartón o de cualquier cosa que nos encontráramos, casi siempre con bastante poco glamour. Pero su contenido hacía de ella un recipiente de los recuerdos fotográficos de nuestras vidas, un contenedor donde atesorar un pasado valioso y precioso.

Precisamente me planteo un recorrido a la contra, de la fototeca, del ordenador, de los discos duros... intentaré hacer crecer mi caja de fotos olvidada años atrás.
Para poder ver y tocar las fotografías como objetos físicos con entidad propia.
Para pensar en el recorrido de la vida.
Para recordar a los que ya no están con nosotros.
Para encontrar una sonrisa melancólica.
Para seguir haciendo fotografías. 

One thought on “La caja

  • Hay que hacer crecer esas cajas, cuántos recuerdos se van a perder en CDs, pen drives y demás soportes que quedarán obsoletos dentro de unos años. La fotografía impresa perdura.

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